martes, 3 de abril de 2012

El primero de la clase



Otra serie ánime que para algunos se ha convertido en la sucesora de Bola de Dragón (que a su vez decían lo fue de Mázinguer Z) es Naruto. Su historia comienza en una escuela donde los maestros enseñan las artes ninja a discípulos desde edades muy tempranas. Si queréis ubicaros un poco más solo tenéis que recordar vuestra escuela cuando érais niños e imaginar que vuestro maestro o vuestra "seño" en lugar de enseñaros a multiplicar o dividir, os instruye a hacer "Jutsus" para haceros invisibles, andar por el agua o transformaros en otra persona.

En la clase de Iruka Sensei destacaban dos alumnos: Naruto y Sasuke.
Sasuke era el mejor en todo, y además era guapísimo, enormemente fuerte y tenía cierto aire misterioso que encantaba a todo el mundo con una especial incidencia en las chicas. Naruto sin embargo, era muy despistado y algo torpón, por lo que todos lo tomaban como el hazmereír de la clase, y para colmo, el curso académico en que comienza la serie fue el único que no superó las pruebas para promocionar, fallando estrepitosamente en el Jutsu de "Clones de Sombra" (donde tenía que clonarse a sí mismo).

Al poco de terminar el curso académico, un traidor de la Aldea de la Hoja (población de estos ninjas) atacó a traición a Iruka Sensei (el maestro de Naruto), y cuando éste estaba indefenso, Naruto, con una inusual seriedad salió en su defensa mostrando una descomunal destreza en el Jutsu "Clones de Sombra"  consiguiendo repeler al traidor y proteger a su querido Sensei.

Pasado aquel momento, nuestro joven amigo había demostrado en una situación real de combate los conocimientos que no parecía tener en las sesiones en la escuela Ninja, por lo que finalmente pudo promocionar de curso, comenzando su formación en un comando liderado por Kakashi Sensei, junto a los aprendices Sasuke y Sakura, que dicho sea de paso, no querían por nada del mundo tener a nuestro hoy protagonista en su equipo.

Durante las posteriores sesiones de aprendizaje, cuando Sasuke aprendía un jutsu en 3 repeticiones, Naruto tenía que hacer 24, y cuando el primero necesitaba 1 hora, el segundo necesitaba un día entero, pero siempre conseguía como mínimo rozar el nivel del más prometedor Ninja de la aldea de la hoja.
Su ilusión por ser respetado por Sasuke y llegar algún día a ser el mejor ninja de todos los tiempos no le hacía ser mejor que su compañero y rival, pero su ímpetu y perseverancia hacían que sus técnicas más débiles llegaran a convertirse en sus golpes maestros (como anteriormente pasó con el Jutsu de los "Clones de Sombra), y hacían de su insaciable autosuperación un sistema de vida que le llevó a ser alguien respetable y querido por sus compañeros de comando.

Normalmente, por todo lo que vemos en los medios de comunicación y en nuestra vida diaria todos queremos ser como Sasuke, pero olvidamos esforzarnos como Naruto. Ser el mejor "de fábrica" es algo que solo está al alcance de unos pocos, mientras que la capacidad de esforzarse hasta el límite es algo que albergamos en nuestro interior a la espera de ser despertado.

Para finalizar, te lanzaré la siguiente pregunta:

...todos en algún momento hemos dicho  "a mí no se me da bien bailar", "yo no sé tocar la guitarra", "me gustaría cantar", "las tecnologías me pueden", "yo no sé cocinar"... cuando has hecho una afirmación como estas... ¿realmente lo has intentado con la seriedad e ilusión necesarios? Antes de responder, piensa en Naruto.



PD: En el curso académico 2009 / 2010 realicé con mi alumnado del CEIP Prácticas Número 1 un trabajo por proyectos basado en "Naruto", donde cada uno de los alumnos y alumnas era un personaje de la serie, yo era Kakashi Sensei, y los trabajos realizados en clase (problemas, dictados, etc.) estaban contextualizados en esta peculiar serie.

Foto CC cortesía de lyk3_0n3_tym3

6 comentarios:

  1. Muy bueno Pepe,

    a veces la coletilla, "es que yo no valgo para eso" es la mejor justificación para no intentarlo siquiera....

    A partir de ahora alomejor podemos llamarte "Sensei" en vez de Leónidas, por cambiar un poco....

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    1. La verdad es que en los coles siempre intento que me llamen "Maestro" (Sensei). No obstante, Leónidas me sigue gustando mucho.

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  2. Fuuu, si ganas no me faltanm, pero es que siempre falta tiempo...

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  3. Sobre las prácticas con tus alumnos que comentas:
    No hay nada mejor que las clases sean divertidas para captar la atención y que la educación vaya ligada a la emoción. Seguro que la mayoría de esos alumnos recordaran esas clases de por vida y el temario que se dio en ellas(y también recordaran con cariño a su profesor).

    Miguel.

    Saludos. :)

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